Mientras esperaba que me llamaran, me puse a echar un ojo a los que también estaban en la sala.
Y algo me llamó la atención: una ancianita, jugando al solitario, en una tablet del tamaño de un televisor 40 pulgadas (vamos, estaré exagerando, pero esa tablet era bastante grande)...
Una tablet...
Yo tengo un celular que posee dos jueguitos pedorros, pero bue...
Cambio y Fuera.
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